Como he contado en otras ocasiones en este blog tengo cierta tendencia a vivir anécdotas poco frecuentes, esta de hoy es ciertamente irrelevante, pero como nunca me había sucedido ni lo había escuchado contar a nadie lo comparto.
El pasado domingo fuí al cine, y como es costumbre, compré unas palomitas y un refreso. El refresco en los cines te lo sirven en un gran vaso de plástico con una tapa perforada para que introduzcas las pajita y sea más comodo beber miestras disfrutas de la película.
Yo mismo cogí la pajita de entre un montón de ellas, era de estas que viene forrada con un papel que tienes que retirar y que por uno de sus extremos tiene una especie de muelle para que puedas curvarla a tu gusto.

Al finalizar la película le hice esta foto a la pajita.
Bien, pues fruto de la casualidad la pajita tenía un agujerito justamente en esa especie de muelle, con lo que a cada sorbo que le dí al refresco un hilito del mismo salía disparado por ese agujero mojándome la mano con la que sostenía el vaso.
Para colmo, al estar el agujero justo en la parte flexible, no pude taponarlo con un dedo cada vez que bebía.
Es verdad que la cantidad que se escapaba cual fuente del centro de una rotonda era apenas imperceptible, pero tuve que pasar toda la película pendiente de a donde apuntaba al beber y secándome la mano a cada sorbo del refresco.


Juancho Hernansanz
Minipunk Arias
Cristal cafe-bar
Gestaen Ingeniería 
