Siempre me suelen suceder cosas del todo inesperadas, de hecho las anecdotas que me suceden darían para escribir un libro.
Recientemente me ha denunciado un abogado de por compartir un artículo de un blog en el que no salía muy bien parado, comenzó con un acto de conciliación y prosiguió en querella, actualmente lo ha subido a la categoría de amenazas...
Esto me ha hecho tener que acudir al juzgado en varias ocasiones para recoger citaciones y alegar al respecto, así que cuando recibí una nueva citación para recoger un papel di por hecho que se trataba de lo mismo.
Mi sorpresa ha llegado cuando me entregan una citación en la que debo comparecer en calidad de testigo por una falta de desobediencia a agentes de la autoridad.
No salía de mi asombro, el nombre del acusado no me sonaba de nada. Decidí irme de un despacho a otro por los juzgados hasta que una señora muy amable sacó un expediente de una estantería y me explicó de que se trataba.
Resulta que cuando la marcha por los 30 años de León sin castilla llegaron unos chicos de Fuerza Nueva con banderas españolas y debió de haber enfrentamientos verbales con otros chicos de la izquierda leonesista.
El caso es que la policía les apartó hacia un lado y les prohibía la asistencia al acto.
Yo estaba entre los convocantes al acto, los chicos de la izquierda leonesista (no se muy bien como se denominan, AGORA creo que reza en sus pancartas) decían que no podían ir juntos por que se pelearían.
Bueno ¿Y si van separados? como hacen los sindicatos en sus manifestaciones.
El chico dijo que si había cierta distancia no habría problema, de modo que me acerqué a los de Fuerza Nueva para pedirles que mantuvieran una cierta distancia con estos otros.
Al acercarme ví que agentes de la policia hablaban con algunos de ellos y les habían pedido los DNIs.
Uno de ellos me preguntó si podían participar en el acto como leoneses que son, yo dije que no me oponía, pero que no se mezclaran con los otros.
Uno de los agentes entonces se enfadó conmigo.
- ¿Quien eres tú para permitir nada? tenemos órdenes de no permitirles la participación.
- Ah, en ese caso yo no tengo nada que ver le respondí y me volví para atrás, pero los agentes también procedieron a identificarme.
De ahí que ahora me citen como testigo.
Recientemente me ha denunciado un abogado de por compartir un artículo de un blog en el que no salía muy bien parado, comenzó con un acto de conciliación y prosiguió en querella, actualmente lo ha subido a la categoría de amenazas...
Esto me ha hecho tener que acudir al juzgado en varias ocasiones para recoger citaciones y alegar al respecto, así que cuando recibí una nueva citación para recoger un papel di por hecho que se trataba de lo mismo.
Mi sorpresa ha llegado cuando me entregan una citación en la que debo comparecer en calidad de testigo por una falta de desobediencia a agentes de la autoridad.
No salía de mi asombro, el nombre del acusado no me sonaba de nada. Decidí irme de un despacho a otro por los juzgados hasta que una señora muy amable sacó un expediente de una estantería y me explicó de que se trataba.
Resulta que cuando la marcha por los 30 años de León sin castilla llegaron unos chicos de Fuerza Nueva con banderas españolas y debió de haber enfrentamientos verbales con otros chicos de la izquierda leonesista.
El caso es que la policía les apartó hacia un lado y les prohibía la asistencia al acto.
Yo estaba entre los convocantes al acto, los chicos de la izquierda leonesista (no se muy bien como se denominan, AGORA creo que reza en sus pancartas) decían que no podían ir juntos por que se pelearían.
Bueno ¿Y si van separados? como hacen los sindicatos en sus manifestaciones.
El chico dijo que si había cierta distancia no habría problema, de modo que me acerqué a los de Fuerza Nueva para pedirles que mantuvieran una cierta distancia con estos otros.
Al acercarme ví que agentes de la policia hablaban con algunos de ellos y les habían pedido los DNIs.
Uno de ellos me preguntó si podían participar en el acto como leoneses que son, yo dije que no me oponía, pero que no se mezclaran con los otros.
Uno de los agentes entonces se enfadó conmigo.
- ¿Quien eres tú para permitir nada? tenemos órdenes de no permitirles la participación.
- Ah, en ese caso yo no tengo nada que ver le respondí y me volví para atrás, pero los agentes también procedieron a identificarme.
De ahí que ahora me citen como testigo.



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